Observadores externos y la lucha contra la impunidad

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Representantes de diversas ONG y periodistas reunidos por la Coalición por la CPI para la Rueda de Presa de la CPI sobre la apertura del juicio Gbagbo- Blé Goudé ante la CPI © CICC

Como parte de nuestra serie especial de artículos editados para celebrar nuestro vigésimo aniversario, Cuando rimen la esperanza y la historia, Thomas Verfuss, presidente de la Association of Journalists at the International Criminal Court, escribe sobre el trabajo de los “observadores externos” de la justicia internacional (ONG y periodistas) para poner fin a la impunidad por crímenes graves.

La Asociación de Periodistas de la Corte Penal Internacional – Association de Journalistes à la Cour Pénale Internationale (AJICC-AJCPI) – celebra el vigésimo aniversario de nuestra organización hermana, la CCPI. Cuando digo organización hermana, no sólo me refiero a la relación de amistad entre los miembros de la CCPI y la AJICC si no también a aquello que compartimos y aquello que nos diferencia. Nosotros somos parte del proceso del funcionamiento de la CPI, sin estar en el centro, como los Magistrados, los Fiscales y abogados defensores. La CCPI y la AJICC son observadores externos, ambos con analistas que no están empleados por la propia Corte, y que pueden criticar desde fuera lo que no funciona en algunos casos, muchos de nosotros (y ahora estoy pensando en los periodistas en los lugares en los que se producen los hechos) tenemos una regla de oro siempre en la cabeza: ayudar a la CPI a convertirse en una institución que pueda ayudar a ciertos países desafortunados a transformarse en un lugar mejor.

Mi primer contacto con la CCPI fue durante la década de 1990 como periodista cubriendo los procesos  ante el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia y el Tribunal Penal Internacional para Ruanda. La CPI nos mantuvo informados sobre las negociaciones para crear un tribunal penal internacional permanente, nos ayudó a través de la experiencia legal de sus miembros, las opiniones desde dentro a las que accedían a través de sus contactos y sus conversaciones “informales” con diplomáticos. Y cuando nos acechaban las dudas, nos ayudaban también a encontrar los comentarios más adecuados (y los menos adecuados).

Cuando se adoptó el Estatuto de Roma (en 1998) y con la 60° ratificación (en 2002), comenzó el proceso de ver el nacimiento de una institución como ésta en La Haya. La ayuda legal de la CCPI me ayudó con una de mis mayores preocupaciones mientras me desempeñaba como Presidente de la AJICC: no sabíamos en qué países se iban a abrir situaciones ante la CPI (a diferencia de lo que ocurría en el TPIY y TPIR, dado que dichos tribunales fueron establecidos como reacción a los crímenes). Esta vez, debíamos “esperar” que se cometieran nuevos crímenes. Pero lo que sí sabíamos era que sería en países atormentados por guerras y/o en países sacudidos por luchas internas, probablemente en países empobrecidos por dicha violencia – lo que resulta en países cuyos ciudadanos no serían bien recibidos por las autoridades holandesas de inmigración (por temor a que quieran quedarse para beneficiarse del estado benefactor holandés).

Las CCPI y la AJICC unieron sus fuerzas, con la contribución de la abogada sueca Cecilia Nilsson de la oficina de la CCPI de La Haya, para trazar un mecanismo complejo, junto con el Estado anfitrión y la CPI, que haga posible que las ONG africanas envíen observadores a los juicios de la CPI en La Haya y para que los periodistas africanos obtengan visas para los Países Bajos para cubrir lo que sucede en la CPI, especialmente cuando esto se relaciona con sus países.

Como reacción a mi blog inicial, un miembro de la AJICC señaló: “Ellos están siempre disponibles y es un placer estar en contacto con ellos”. Y agregó: “debemos especificar, o asegurarnos que aparezca claramente en la carta que sí, la AJICC y la CCPI a veces trabajan juntas, ambas son independientes y no tienen la misma misión. La CCPI es claramente cercana a la CPI, y nosotros no queremos poner en riesgo nuestra independencia al ser vistos tan cerca de la CPI/CCPI.”

Ciertamente verdadero: la CCPI es al mismo tiempo crítica (por momentos) de la CPI y cercana a la misma. El periodista citado anteriormente no es periodista de un país con una situación ante la CPI. Muchos periodistas de países con situaciones ante la CPI podrían responder: “Me siento muy cercano a la CCPI porque participa en la búsqueda de justicia para las víctimas y hace de mi país un mejor lugar.”

Le deseo lo mejor a la CCPI para los próximos veinte años.

Que se haga justicia en todo el mundo. Para esto, la Corte necesita a sus observadores críticos: ONG y periodistas.

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