Cuando rimen la esperanza y la historia: La CPI es vital para lograr el Estado de derecho a nivel global

000_APW2001011059399En la más reciente publicación de nuestra serie especial de artículos editados para celebrar nuestro vigésimo aniversario “Cuando rimen la esperanza y la historia“, el eminente jurista Hans Corell reflexiona sobre la importancia del sistema de justicia internacional de la Corte Penal Internacional (CPI) a la hora de crear una sociedad mundial en donde los humanos puedan vivir dignamente y sus derechos humanos sean protegidos.

Al comienzo de mi carrera judicial en mi país (Suecia) en 1960, descreía de la idea de una corte penal internacional por el riesgo de una potencial politización. Sin embargo, cambié completamente mi punto de vista cuando junto a dos colegas tuvimos la opotunidad de desempeñarnos como relatores de crímenes de guerra para la ex-Yugoslavia entre 1992 y 1993. Fuimos designados por la Conferencia sobre Seguridad y Cooperación en Europa (CSCE), ahora la OSCE. El 9 de febrero de 1993, presentamos el primer proyecto de un estatuto para un tribunal de crímenes de guerra para la ex Yugoslavia. La CSCE reenvió inmediatamente el proyecto a las Naciones Unidas, donde la cuestión fue puesta bajo consideración. El 22 de febrero de 1993, el Consejo de Seguridad decidió establecer el TPIY.

El 6 de abril de 1994, hizo erupción el genocidio en Ruanda. Un mes antes, había tomado el cargo de Sub-Secretario General de Asuntos Legales y el Consejo Legal de las Naciones Unidas. Esto significaba que estaría involucrado en el establecimiento del Tribunal de Yugoslavia y de Ruanda. Más adelante, fui responsable de las negociaciones para el acuerdo entre la ONU y Sierra Leona para el establecimiento de su Corte Especial (CESL) y entre la ONU y Camboya para el establecimiento de las Cámaras Extraordinarias (CECC).

Sin embargo, el punto más destacable de mi participación en la justicia penal internacional en mis 10 años como Asesor Legal de la ONU fue la Conferencia de Roma en 1998 para el establecimiento de la Corte Penal Internacional. Como Representante del Secretario General, fui responsable de la organización de la conferencia, junto con Roy S. Lee, Director Ejecutivo, y Mahnoush H. Arsanjani, Secretario del Comité.

En este contexto tuve la suerte de interactuar con William (Bill) Pace y la CCPI. Me impresionó la forma en que estaba organizada la Coalición y la manera en que funcionaba. En otros contextos, he afirmado que dicho modelo debería servir de guía para la administración de otras organizaciones no gubernamentales con el fin de lograr que su mensaje llegue a destino e influencie a los gobiernos en la toma de decisiones.

La única manera de triunfar en la creación de una sociedad mundial donde los humanos puedan vivir dignamente y se cumplan sus derechos humanos es a través del establecimiento del Estado de derecho tanto a nivel nacional como internacional. La justicia penal internacional es un ingrediente muy importante.

Estoy completamente de acuerdo con Bill Pace cuando afirma que todas las cortes internacionales han tenido éxitos y fracasos, esto incluye a la CPI. En relación con la CPI, me he enfocado específicamente en los casos de Kenia y la forma en que la Corte ha lidiado con ellos. Poseo este foco debido a mi trabajo junto a Kofi Annan mientras se desempeñaba como Presidente del Panel de Personalidades Africanas Eminentes y participaba en el Diálogo de Reconciliación Nacional de 2008 a 2013. Me refiero a las preocupaciones que expresé en un breve artículo titulado “Desafíos para la Corte Penal Internacional”.

Teniendo en cuenta mis antecedentes y mi experiencia como juez en mi país, sugiero a la Asamblea de Estados Partes las siguientes recomendaciones:

  • Elegir jueces competentes con experiencia judicial genuina para la CPI;
  • Abolir a los candidatos de la lista B del Estatuto de Roma (que permite que diplomáticos y profesores de derecho sin experiencia judicial sean elegidos como jueces); y
  • Acordar internamente no elegir jueces mayores de 70 años (la edad común de retiro a nivel nacional) para ocupar nueve años en la Corte.

Es igualmente importante que los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU actúen con determinación y consecuencia al aplicar el Artículo 13 (b) del Estatuto de Roma a través del cual el Consejo puede remitir situaciones al Fiscal de la CPI. Luego de estas remisiones es crucial que el Consejo apoye vigorosamente a la Corte. Por ejemplo: si en una situación de este estilo la evidencia lleva al Fiscal ante un importante funcionario a nivel nacional y se emite una orden de arresto, el Consejo debe hacer lo mismo y ordenar al Estado entregar al sospechoso a la CPI.

Otra debilidad seria radica en que varios Estados poderosos, incluyendo a los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, aún no han ratificado o adherido al Estatuto de Roma. Esto es un gran revés en un mundo donde los Estados están cada vez más interconectados y donde los principios del Estado de derecho deben ser accesibles para todos. Aquí, veo el importante papel de la CCPI a la hora de generar el apoyo entre el público general en todos los países con el fin de influenciar a los Estados que aún no han ratificado o adherido al Estatuto de Roma a formar parte del mismo.

Finalmente, no quiero perder la oportunidad para nombrar a los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, adoptados por la Asamblea General de la ONU en septiembre de 2015. Desde mi punto de vista, uno de estos objetivos es una precondición para el cumplimiento de todos los otros, a saber, el objetivo 16:

Promover las sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, brindar acceso a la justicia para todos y construir instituciones efectivas, responsables e inclusivas a todo nivel.

Algunos de los logros que busca este objetivo son “promover el Estado de derecho a nivel nacional e internacional”, y “reducir sustancialmente la corrupción y los sobornos en todas sus formas”. Estos son elementos cruciales para la creación de un orden legal que pueda funcionar de pre-requisito para lograr los otros objetivos. La CCPI también puede ayudar en este sentido explicando las conexiones entre la CPI y el Estado de derecho tanto a nivel nacional como internacional.

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Hans Corell es un ex Juez de Apelación de Suecia. Luego se desempeñó como Asesor Legal del Ministerio de Relaciones Exteriores de su país. Entre marzo de 1994 – y marzo de 2004 fue Asesor Legal de las Naciones Unidas. Trabajó para el Panel Independiente sobre las Elecciones Judiciales de la CPI, establecido con el apoyo de la CCPI, y ahora es Presidente Adjunto de la International Bar Association del Instituto de Derechos Humanos.

Este artículo es el cuarto de nuestra serie de artículos de “Cuando rimen la esperanza y la historia” de nuestro blog, que conmemora el vigésimo aniversario de la Coalición por la CPI. Del 17 de julio de 2015 al 17 de julio de 2016, publicaremos varios artículos del personal de la Coalición, la sociedad civil y oficiales de la Corte para reflexionar sobre los 20 años de lucha contra la impunidad, las lecciones aprendidas y los desafíos para la justicia global en el futuro.

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